¿QUE ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL. IE?
“El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas”. (Fuente desconocida)
“A nivel explicativo, el estudio de la IE, intenta dar respuesta al cómo el ser humano integra sus pensamientos con los sentimientos y de esto entender por qué un coeficiente intelectual no es suficiente para el bienestar general de las personas. Se observa, cómo existe gente que se considera exitosa en el plano personal o profesional, que no necesariamente posee altos niveles de inteligencia, sino más bien que sabe cómo utilizar sus emociones y sus pensamientos en función del logro de sus objetivos”. (Manuel Sosa Correa)
Daniel Goleman estima que la inteligencia emocional se resume en cinco capacidades: Conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, gestionar las relaciones.
¿PARA QUE SIRVE la IE?
Para que el ser humano logre; conciencia de sí mismo, equilibrio armónico, motivación, control de impulsos y sociabilidad. En el campo empresarial el experto Daniel Goleman opina, que habiendo tenido acceso a directores empresariales de todo el mundo, y tras haber estudiado el funcionamiento de más de quinientas organizaciones su conclusión es que, desde los puestos de trabajo más modestos hasta los altos cargos directivos, el factor determinante no es ni el cociente intelectual, ni los diplomas universitarios, ni la pericia técnica: es la inteligencia emocional. Autoconciencia, autoestima, autocontrol, empatía, dedicación, integridad, habilidad para comunicar, pericia para iniciar y aceptar cambios: Goleman demuestra que éstas son las competencias más relevantes en el ámbito laboral. Los profesionales más brillantes destacan no sólo por sus logros personales, sino por su capacidad para trabajar en equipo, para maximizar la producción del grupo. Por contra, los profesionales incapaces de afrontar los cambios o conflictos resultan tóxicos para la organización entera.
Afortunadamente, y como lo prueban los últimos estudios en conducta humana y neurociencia, todos tenemos el potencial de mejorar nuestra inteligencia emocional en cualquier momento de nuestra carrera.
Con toda seguridad, La práctica de la inteligencia emocional le hará cambiar la estructura de la organización empresarial, así como la actitud de sus dirigentes.
Una encuesta realizada entre empresarios revela que más de la mitad de los trabajadores carecen de la motivación necesaria para aprender y mejorar en su empleo. Cuatro de cada diez son incapaces de
Trabajar en equipo y sólo el 19% de los que se esfuerzan por alcanzar el nivel requerido para el trabajo demuestran tener suficiente autodisciplina en sus hábitos laborales.
Cada vez es mayor el número de empresarios que se quejan de la falta de aptitudes sociales de los nuevos trabajadores. En palabras de un ejecutivo de una importante cadena de restaurantes: “son muchos los jóvenes que, incapaces de aceptar las críticas, suelen adoptar una actitud sumamente defensiva y hostil cuando alguien les hace la menor observación sobre lo que están haciendo, reaccionando como si se tratara de un ataque personal”. Este problema no afecta solamente a los nuevos trabajadores sino que también puede aplicarse a ciertos ejecutivos ya establecidos. En la sociedad de los años sesenta y setenta, la gente trataba de abrirse camino acudiendo a las universidades más adecuadas e intentando obtener las mejores calificaciones; lo cierto es que el mundo se ha llenado de mujeres y hombres bien preparados que alguna vez fueron sólidas promesas que han terminado quedándose estancados, o peor aún, que han perdido por completo el rumbo a causa de sus importantes deficiencias en el campo de la inteligencia emocional ya que carecen de algunas habilidades indispensables.
Habilidades indispensables:
• Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente.
• Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos.
• Capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, sensación de querer abrirse un camino y sentirse orgulloso de los logros conseguidos.
• Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajar en equipo y habilidad para negociar las disputas
• Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.
Así pues, la mayoría de los rasgos más valorados por los empresarios hoy, solo contienen algunos de carácter Académico, (la competencia matemática y las habilidades de lectura y escritura).
Otro estudio acerca de lo que las empresas buscan en los nuevos licenciados en gestión empresarial arroja también una lista muy parecida. En este último caso, las tres capacidades más valoradas son la Iniciativa, la capacidad de comunicación y las habilidades interpersonales.
Al igual que cada persona dispone de un perfil de puntos fuertes y débiles en diferentes áreas de competencia y cierto grado de conciencia; lo mismo ocurre con las empresas, sin embargo son muy pocas las empresas conscientes de sí mismas.
Nota: Un estado mental indisciplinado da origen a acciones negativas que, a su vez, crea el entorno nocivo en el que vive la persona. La única forma de eliminar esa manera distorsionada de vivir es el adiestramiento de la mente. Lograr la disciplina mental. Necesitamos contar, pues, con gran determinación y paciencia para lograrlo.
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