Fuente:Editorial Diario Hoy (Ecuador)
En procesos de aprendizaje y enseñanza, especialmente de adultos, nada más destructivo que una mente cerrada. No por nada, Anthony Robbins, uno de los expositores más importantes del mundo en desarrollo humano y crecimiento personal, citaba en su cuenta de Twitter la semana pasada: “el arma de destrucción masiva más peligrosa y destructiva que existente, son todas las mentes cerradas que habitan este planeta”.
El cáncer mental tiene una expresión verbal típica “Eso ya lo sé”. Es impresionante ver cuánta gente cree conocer todo. O será que, utilizando una expresión popular, ¿lo que no saben se inventan?.
Una de las cualidades más importantes del ser humano es la humildad. Sin embargo, esta virtud humana se la confunde constantemente con la falta de recursos económicos. De hecho, es común escuchar el remplazo de la palabra “pobre” (expresión también muy discutida), por la palabra “humilde”.
La principal definición de “humildad”, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es: “Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. Revelados darse cuenta que en una definición tan corta, el mismo diccionario menciona dos veces la palabra “conocimiento”. Más sorprendente resulta que tampoco se mencione al conocimiento de la virtudes y fortalezas, por ejemplo. Es decir, la humildad de basa en el conocimiento, y por consiguiente, aceptación, de todas aquellas cualidades, habilidades, y hasta expresiones vivenciales que no tenemos, o que son negativas, y que deben ser mejoradas, aprendidas, o superadas.
El síndrome del “producto terminado”, como he decidido llamar al sentimiento de perfección que tienen muchos seres humanos, es una de las enfermedades más peligrosas a las cuales nos podemos ver expuestos. Tan mortal, o dañina, como la tifoidea, la gripe AH1N1, o cualquier otra epidemia, este síndrome mata personas, familias, y puede, de no ser aislado, generar reacciones en cadena que terminaran matando mentes y corazones.
Es importante que pregonemos la virtud de la humildad en las diferentes etapas de nuestras vidas. Sin embargo, la humildad en el conocimiento al vernos expuestos a procesos de aprendizaje y desarrollo humano es la esencia del crecimiento.
Si después de tener la predisposición de aprender, te presentas con humildad a recibir el conocimiento, y al final del proceso te das cuenta que no hubo nada nuevo que aprender (sentimiento muy poco probable para una mente humilde), tendrás, como mínimo, la paz interior de haber reactualizado tus conocimiento, y de saber que estás caminando por el camino correcto. De hecho, la sola ratificación de que lo que ya sabías era correcto requiere de otra virtud que también nos falta cultivar; el agradecimiento.
Apertura de mente, humildad, y agradecimiento, virtudes humanas que nos falta desarrollar.
Fernando Moncayo empresario ecuatoriano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario