jueves, 29 de julio de 2010

Enseñarle a manejar el dinero a los niños, una iniciativa que se mueve en los colegios de Colombia

fuente: Portafolio

Uno en Bogotá ya lo hace para que los niños adquieran, además, alma de empresarios.


"El dinero es un papel que sirve para comprar cosas, mantener la familia y sale de los cajeros automáticos o de los bolsillos", definiciones como estas de niños entre 7 y 9 años son una de las motivaciones para buscar que los programas de educación en Colombia incluyan materias en las que no solo enseñen a valorar y entender de dónde sale el dinero, sino a ahorrarlo y a planificar para el futuro.

Ese esfuerzo tiene como objetivo cambiar la forma de pensar de una generación, para que no viva al debe, como la mayoría de sus padres, así como para que no crea que es posible, en corto tiempo, ganar rendimientos exorbitantes, y sin arriesgar, tal como les sucedió a las víctimas de las pirámides.
No es obligatorio

Pero, mientras esa norma se reglamenta, en el país ya se avanza en lo que atañe a los niños, aunque a pasos lentos y dispersos. La formación financiera no es obligatoria dentro de los programas académicos establecidos por el Ministerio de Educación, pese a que los expertos consideran que enseñar a los niños sobre estos temas forma parte de sus derechos fundamentales, pues no solo los prepara para manejar algo tan importante como el dinero, sino a tomar decisiones informadas, que es la clave para equivocarse menos.

"Eso no garantiza que en el futuro no vayan a hacer malas inversiones, o a endeudarse demasiado, pues la prueba está en que esta vez la crisis comenzó en los países donde se supone la gente está mejor informada, pero sí es un paso para salir del subdesarrollo", concluyeron esta semana varios expertos latinoamericanos que, convocados por el Banco de la República, se reunieron para hablar el tema. Allí descubrieron que, en la región, solo en Perú la educación financiera es obligatoria.

En Colombia, algunos colegios dictan clases de economía y varias ONG, como Dividendo por Colombia, trabajan en las escuelas públicas en brindar formación financiera, con el convencimiento de que esta ayuda a reducir la brecha entre los estratos económicos, si se parte del supuesto de que un buen manejo del dinero aporta al ascenso y a la estabilidad familiar y comunitaria.

De hecho, la ONG Aflatoun Child Savings Internacional, que trabaja en ahorro infantil, ha comprobado que el impacto de esta formación es mayor en los niños de escasos recursos, que en aquellos que tienen un poco más, pues estos últimos ahorran sus excedentes, pero los primeros verdaderamente se esfuerzan por guardar su dinero y eso hace que lo valoren más.

Además, han comprobado que las buenas prácticas financieras no solo impactan a los niños, sino también motivan a sus padres a ahorrar.

Emisor para los más pequeños

Otra entidad que trabaja en formación financiera es el Banco de la República, que tiene el programa 'en las aulas', con el que busca acercar a los escolares a conceptos como la inflación, y para eso tiene cuentos, videos y cartillas dirigidas a docentes, que ya se prueban en varias escuelas del país.

Además montó en su central de efectivo (donde imprime los billetes) un pequeño 'Maloka', en el que los niños aprenden conceptos económicos a través de juegos.

Igualmente, hace un concurso de ensayo anual con alumnos de los grados 10, 11 y 12 y el premio es dinero en efectivo y una beca para estudiar economía en la Universidad del Rosario.

Pero en el país también se destaca el caso del colegio bogotano Inglaterra Real, que es de carácter técnico y su énfasis es en administración, sistemas y finanzas.

Gladys de Méndez, su fundadora, explica que esta formación comienza en cuarto de primaria y se dan dos horas semanales. No solo se enseña el manejo del dinero, sino contabilidad y matemáticas financieras (para los grados 10 y 11) y se motiva a los estudiantes a crear una empresa.

"Desde hace 37 años tenemos el colegio y cuando decidimos volverlo técnico buscamos algo diferente a lo que tradicionalmente se ofrece. Nos pareció que la economía y la capacidad empresarial son clave, pues nuestro deber es formar personas creativas que le aporten al país, no solo que tengan habilidades técnicas, porque eso lo enseña el Sena", dice la educadora.

Méndez, recuerda que inicialmente el tema empresarial fue optativo y, por lo general, lo escogían los estudiantes 'mas recocheros', pero un grupo de ellos montó una empresa de recreadores, que luego les sirvió para costear parte de sus estudios universitarios.

Un ejemplo de educación financiera que viene de la India
Los altos niveles de pobreza de la India motivaron la creación de la ONG Aflatoun Child Social & Financial Education, que hoy opera en varios países, y que se especializa en el ahorro infantil.

Su modelo, que trabaja con niños de 6 a 14 años, se basa en enseñarles que el ahorro es un derecho que tienen y que lo deben ejercer bien. Cada niño guarda lo que puede en alcancías individuales o colectivas y se nombra un tesorero que no solo lleva cuentas, sino que permite retiros, si se necesitan.

La idea es que no solo guarden dinero para comprar dulces o juguetes, sino para propósitos mayores, como viajes de fin de año. Además se les enseña a planificar organizando actividades, en las que puedan recaudar fondos.

Aflatoun va a entrar a Colombia, y el primer paso consiste en adaptar sus materiales a la cultura local.

Justamente, tras la crisis que se vivió con el derrumbe de muchas captadoras en el país e incluso con el colapso de varias entidades financiera internacionales, el actual se convierte en un momento ideal para enseñar las bases de las finanzas tanto a niños, como a adultos, pues en la recién aprobada reforma financiera se estableció que las entidades, los gremios del sector y las autoridades deberán procurar una adecuada educación a sus clientes, respecto de los productos y servicios que les ofrecen, la naturaleza de los mercados en los que invierten, las instituciones autorizadas para prestarlos, así como los diferentes mecanismos que existen para la defensa de sus derechos.


LAURA CHARRY
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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